La FAO ayuda a alimentarse a las comunidades de pastores vulnerables en Etiopía



Datos clave

En la Región de Somali, en el sureste de Etiopía, la sequía en curso -la más grave en medio siglo debido a los efectos de El Niño- ha provocado una grave escasez de agua y alimentos, lo que ha resultado en migraciones anormales y la mortandad generalizada del ganado. La mayoría de la población de la región depende de los animales como fuente de alimento e ingresos, pero a medida que avanza el período de escasez, estas familias están experimentando un rápido deterioro de la seguridad alimentaria y el aumento del riesgo de malnutrición. Para salvaguardar los medios de vida de los pastores afectados por la sequía y proporcionar apoyo en este momento crítico a las personas en extrema necesidad, la FAO implementó una intervención en nueve comunidades en los tres distritos más afectados de la Zona de Siti: Erer, Hadagala y Shinile, en colaboración con la Oficina regional de Ganadería y Desarrollo Pastoril (LPDB). El proyecto estaba destinado a mejorar la estabilidad financiera de unas 2 200 familias y la ingesta nutricional de más de 4 500 familias a través de la compra de ganado y el suministro de carne rica en proteínas. Ofreciendo precios justos para la compra local de ovejas y cabras ya debilitadas, el proyecto crea mercados locales. Los animales adquiridos se ponen inmediatamente a disposición para ser sacrificados a nivel local y asegurar así la disponibilidad de carne para las familias locales desplazadas.

En las áreas más afectadas de la región de Somali, los hogares que dependen de sus animales -principalmente ovejas, cabras, vacas y camellos- han visto como la mayor parte, o la totalidad, de su ganado se pierde como resultado de la falta de agua y alimento. Muchos han reportado cifras  de entre cien a doscientas muertes de cabezas de ganado.
Para los criadores de ganado, como Mahmud Omar de la aldea de Bisle, la sequía casi diezmó su medio de vida. “Envié mis mejores animales, los que podían superar el recorrido, con algunos pastores para dirigirse a Somaliland, donde habíamos oído que había lluvia”, dijo. “El viaje duró 19 días y no hallaron pasto alguno. Los animales estaban tan debilitados por el largo trayecto que no podían volver atrás. Me dijeron que la mayoría de ellos murieron”.
La creación de mercados y economías locales 
Después de haber perdido su principal fuente de ingresos, miles de pastores se instalaron cerca de los pueblos en campamentos improvisados, alojándose ellos y los pocos animales que les quedaban en refugios de escasa altura hechos de palos, esteras y lona reutilizada. Las concentraciones crecientes de personas y ganado han estado ejerciendo presión sobre unos recursos naturales ya extremadamente limitados y degradados.

La FAO se asoció con la LPDB para comprar a precios justos los animales debilitados de los pastores desplazados, lo que ayudó a impulsar las economías locales. “Incluso si hubiésemos podido vender nuestros animales en las condiciones en las que se encontraban, no había mercado en funcionamiento y los animales estaban demasiado débiles para viajar a las ciudades de mayor tamaño”, explicó Mahmud. “La FAO nos ayudó a llevar el mercado a nuestra puerta.”
El proyecto ayudó a los pastores a concentrar sus limitados recursos en el ganado restante. Eso incrementó las posibilidades de supervivencia de los animales durante la temporada de lluvias.
Facilitar el acceso a carne rica en proteínas
Los animales comprados fueron suministrados a las familias desplazadas para su sacrificio inmediato a nivel local, especialmente para las madres solteras con más de una boca que alimentar. Halima Hassan -de Aydora y madre de seis hijos-, había estado comiendo un almuerzo al día de cereales, en general, secos. “Solíamos mezclar la ayuda alimentaria con leche, pero mis animales dejaron de producir durante meses”, dijo. Debido a la importancia sociocultural y económica del ganado, la carne es escasa y se come sólo en ocasiones especiales.

Con el apoyo de la FAO, los hogares vulnerables como el de Halima ahora tienen acceso a la proteína animal por primera vez en meses.
La FAO y la LPDB garantizaron la calidad global de la intervención a través de múltiples medidas:
  • Los precios para el ganado se establecieron con funcionarios locales del gobierno para asegurar que las familias no hiciesen una reducción debido a los incentivos económicos. 
  • A fin de preservar la regeneración final de los rebaños, los reproductores principales no fueron seleccionados para su compra.
  • Antes del sacrificio y de la distribución de la carne, todas las cabras y ovejas fueron inspeccionadas por un experto en sanidad animal e inspectores de carne.
  • Los animales comprados con signos de enfermedad o emaciación severa fueron destinados a una eliminación inmediata.
Como parte de su plan de respuesta a El Niño en Etiopía, la FAO solicita 50 millones de dólares EEUU, de los cuales 3 millones se necesitan urgentemente para llegar a los hogares vulnerables con el apoyo de piensos de emergencia para el ganado. Otros 7 millones de dólares se requieren para el suministro complementario de piensos basado en cupones, el apoyo a la producción forrajera a nivel comunitario y la reposición de pequeños rumiantes para las familias.
* Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad.

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