La FAO ayuda a Mozambique a retirar y eliminar los plaguicidas peligrosos




Datos clave

Desde que Mozambique canceló el registro de 79 plaguicidas muy peligrosos (HPP) en 2014, el Gobierno y la FAO han estado muy comprometidos en la protección de la población del país y el medio ambiente. Trabajando con la Dirección Nacional de Agricultura y Silvicultura del Ministerio de Agricultura y Seguridad Alimentaria, la FAO ha ayudado a promover un enfoque basado en el ecosistema para las plagas y el manejo de plaguicidas. Los HHP son plaguicidas que presentan niveles particularmente altos de riesgos agudos o crónicos para la salud humana y el medio ambiente, debido a sus propiedades químicas intrínsecas y que figuran en sistemas de clasificación aceptados a nivel internacional o en convenios internacionales pertinentes vinculantes.
La FAO ha trabajado para localizar, recoger y eliminar los HHP prohibidos en todo el país.

Ayudar a contener, almacenar y eliminar los plaguicidas muy peligrosos

Es otro día sin nubes en Chimoio, provincia de Manica, en el centro de Mozambique. Mientras la gente se dedica a sus ocupaciones en las bulliciosas calles de la ciudad, es difícil creer que a poca distancia de allí se encuentra un almacén que contiene grandes cantidades de productos altamente tóxicos. Esta instalación de la FAO es un centro de recogida y reenvasado de plaguicidas altamente peligrosos (HHP, por sus siglas en inglés) obsoletos. Existen tan solo dos centros de similar importancia en el país africano.

Khalid Cassam, el especialista en plaguicidas de la FAO a cargo de la coordinación de estas instalaciones, explica que esta iniciativa es la única de este tipo en Mozambique. “En primer lugar, realizamos un inventario nacional de plaguicidas prohibidos, seguido de su recogida y reenvasado. Esta segunda etapa la estamos haciendo ahora en nuestros almacenes”, dice señalando el edificio que tiene enfrente. “El paso final será el transporte de los plaguicidas para su eliminación e incineración de manera sostenible para el ambiente”.
Dentro de las instalaciones, Cassam explica la configuración del sitio de almacenamiento y reenvasado, mostrando la “zona roja”, donde se manipulan los plaguicidas y donde el personal tiene una mayor riesgo de exposición. “Sólo a los trabajadores con trajes de protección naranja se les permite entrar en esta área”, advierte. La zona de la descontaminación está inmediatamente a la derecha, justo donde termina la zona roja. Hay tres depósitos de agua situados cerca, una para el lavado de botas y dos para la descontaminación y lavado de los guantes.
Apilados por todos lados en el almacén, cubriendo cualquier espacio disponible, hay envases de 20 litros, cuyos contenidos tóxicos los operarios vacían metódicamente en  tanques de 200 litros. Se trata de un trabajo lento, y que requiere mucha atención. “No ha habido accidentes o incidentes desde que se inició el proyecto”, asegura Cassam. Aún así, algunos de los recipientes de 20 litros se han degradado con el tiempo y representan un peligro específico para el equipo, ya que tienen mayor probabilidad de agrietarse y derramar su contenido. “En este caso –indica–, se utiliza una bomba eléctrica para reenvasar el contenido”.
En el verano, cuando la temperatura puede subir a más de 40 grados centígrados, el trabajo de reenvasado se hace realmente duro para los operarios, ya que llevan puesto un grueso traje de goma y plástico dentro del almacén. El equipo de Cassam evita este terrible calor comenzando a trabajar en las horas más frescas antes del amanecer, descansando cuando el sol alcanza su cénit, y continuando de nuevo al atardecer.
2015 fue un año de mucho trabajo para Cassam y su equipo. Completaron la recogida de aproximadamente 300 toneladas de plaguicidas obsoletos en Mozambique, y reenvasando la mayor parte en contendores más grandes y seguros. Cuando se le pregunta que esperan en 2016, Cassam responde con rapidez: “esperamos completar el reenvasado de plaguicidas y eliminarlos de forma segura. Queremos restaurar tres zonas del país que cuentan con un suelo muy contaminado, y vamos a poner en práctica la fase piloto del manejo de envases vacíos y campañas de sensibilización”.
Aunque el volumen medio anual de las importaciones de plaguicidas en Mozambique durante los últimos diez años ha aumentado en un 500 por ciento, existe todavía en el país un bajo nivel general de comprensión sobre los riesgos asociados con su uso indebido.
El papel de la FAO en la eliminación de los HHP

En 2006, los países miembros de la FAO pidieron ayuda para la reducción de los riesgos de los plaguicidas, incluyendo la prohibición proactiva de los HHP y la promoción de soluciones alternativas.

Desde entonces, un grupo conjunto de expertos de la FAO y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha elaborado una lista de criterios para ayudar a identificar los HHP y la FAO ha prestado ayuda a varios países para hacer frente a los riesgos que plantean estos compuestos.

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